Hacia una cultura de la paz comunicativa

Según el Barómetro de las Américas (LAPOP), Colombia se ubica entre los países más polarizados de América Latina. En una escala de 0 a 100, registra entre 65 y 70 puntos de polarización afectiva, uno de los niveles más altos de la región. De acuerdo con el Centro Nacional de Consultoría e Invamer, más del 80 por ciento de los colombianos considera que el país está “dividido” o “muy dividido”, percepción que se intensifica en los períodos electorales. De otra parte, la Misión de Observación Electoral ha documentado el aumento constante de agresiones digitales contra líderes sociales, candidatos, periodistas y funcionarios públicos.

Vivimos inmersos en una violencia simbólica que no deja cicatrices visibles, pero sí destruye el tejido social: la violencia del insulto, del sarcasmo, del desprecio. Esa violencia que se expresa en las redes, en los medios, en la confrontación política e incluso en la vida cotidiana reproduce la desconexión y hace más difícil el diálogo. 

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